May*

Salida de los obreros de la fábrica Lumiere.1895.

Desde sus inicios, el cine ya se interesó por filmar sucesos ocurridos en la vida cotidiana. Los primeros documentalistas-que fueron grandes exploradores (Flaherty, Vertov, Grierson) – empezaron filmando aspectos cercanos a ellos como escenas familiares, escenas domésticas, de calle, etc. Más tarde llega el cine social, más cercano a la denuncia y/o crítica de la propia realidad en consonancia con las revoluciones liberales del siglo XIX y XX, o el cine sobre la naturaleza, como los documentales del national geographyc para televisión, con más medios y en algunos casos muy buenos resultados.

Volviendo a los orígenes, el cine nace en um momento artístico muy concreto: teniendo como referente inmediato la fotografía y la pintura impresionista-que quieren desvincularse de la imagen academicista imperante, poéticas románticas, subjetivas, u obras clásicas donde los sujetos representados son la alta burguesía, la aristocracia y paisajes de la biblia-, se ve así mismo como el medio idóneo para filmar la realidad social directa de un colectivo que empieza a tener voz propia: el pueblo llano y presentarse el espectador. En ese momento, la fotografía se cuestiona como arte plástica y la destierra de las bellas artes, catalogando como un arte de segunda clase en tanto que utiliza un medio mecánico que no hace otra cosa sólo que reproducir la realidad tal y como es de manera fotoquímica.
Así, el cine, más real que la fotografía (realidad en movimiento, la realidad se mueve) entra en ese discurso positivista de conocimiento-visión y su primera utilidad es el documento: las grandes exploraciones científicas, los documentos etonogràfics, los documentos de guerra, etc
No obstante, el rasgo subjetivo y la posibilidad de impronta el sello personal en el documento es inherente al nacimiento del medio e incluso John Grierson (1898) definió el género documental como el tratamiento creativo de la actualidad, lo que ha generado la construcción de discursos sobre el realismo de las imágenes y la capacidad de persuasión en los espectadores.
En una entrevista a Jean Renoir sobre Lumiere y los orígenes del cine, decía éste que en la realidad filmada por Lumiere se podía entrever una realidad imaginada por él mucho más interesante que muchas películas de ficción que pretenden mostrar fantasía. Y es que como decía Renoir, el cine es más un movimiento plástico que dramático.

Aunque el propio Lumière pensaba en el cine más como un instrumento científico que como un espectáculo para la masa  -por eso filmaba escenas de calle, de fábrica y situaciones de la vida cotidiana- su huella está y con el estructuralismo y los conceptos de narración y/o discurso la parte objetiva y neutra del documento cojea.
El cine de ficción y el cine documental no están tan lejos ni son excluyentes u opuestos. Es la industria la que crea el género documental como etiqueta para diferenciarse del entretenimiento pretendido de las películas de ficción.

Los documentales de este mes, son ejemplos de abordaments de temas actuales y preocupantes para una sociedad postcapitalista: Temas que reflejan los síntomas de una sociedad enferma que lucha por sobrevivir ante la vorágine de la globalización, la crisis económica mundial -concepto curioso que concierne sólo al primer mundo, recordamos que desde la colonización y el imperialismo la mayoría del mundo está en crisi-, la esquizofrenia colectiva occidental, etc donde aún quedan ganas de recuperar lo perdido y volver a una armonía dudosa de haber producido en algún momento de la historia del mundo (Quijotes de nuestro tiempo, 2009; De anuncio, 2009; Fobias, 2009).

También veremos el primer capítulo de Zona Azul, una comedia creada para su difusión vía internet, producida por Carlos Isabel y dirigida por Axier González. Una serie absurda, para pasar un rato, (eso sí, con el peligro que pueda cansar porque tiene la poca pretensión de no pretender nada).

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