Marz*

babies for gina                                                                  

Cuando una persona está loca o esquizofrénica o tiene una disfunción mental originada por una situación traumática – digamos depresión-, cualquier actuación incongruente está justificada por su estado. Babies for Gina es un corto delicado y complejo. Mediante la conversación de una pareja en un restaurante somos testigos del momento en que se encuentra. Ella ha perdido el bebé que esperaba y no se encuentra bien. Supuestamente intentó matarse y él lo impidió. Ahora ella está entre la locura y la cordura y bajo tratamiento médico y él aguanta el pato con mucha paciencia, comprensión y amor.

En una primera mirada al corto entendemos que ella tiene una depresión post aborto. Pero a medida que vamos desgranando la conversación, nos damos cuenta de que su depresión no es post aborto: ella ya tenía la depresión antes del aborto, por eso intenta matarse. Es decir, la depresión viene causada por su estado de buenaesperanza y en ese sentido es interesante porque son muchos los argumentos a favor de la vida y en contra del aborto, y muchos dramas de mujeres que sufren depresiones post-aborto con sentimiento de culpa incluido. La moral ha querido siempre controlar el discurso maternidad-derecho a la vida y de golpe Babies for Gina habla de una situación que esta moral nunca ha tenido en cuenta: ¿qué le pasa a una chica joven que se queda preñada y no era su intención?

En ese sentido, el corto da un giro importante a destacar: ella intenta matarse cuando está embarazada y por eso pierde el bebé, y es más, en un momento de la conversación da a entender que no quería tenerlo. ¿Significa esto que en el momento de enterarse que estaba embarazada decidió tener el hijo porque era lo que tenía que hacer? ¿Y significa que decide matarse porque no quiere tener ese hijo?

Entonces, la historia cambia de sentido. Ahora hablamos de una chica en estado de depresión no por haber abortado sino por haberse quedado preñada. Lo que no sé si es de elogiar o reprobar es el hecho de no incidir más en el momento en que intenta matarse, en esclarecer sobre su situación emocional que la lleva a cometer este acto y sus consecuencias. Sobre todo porque no hay ningún miramiento a la hora de mostrarnos una chica loca, que pasa de la histeria al victimismo, de la compasión a la maldad, de la locura a la cordura, etc, elementos que encubren y distorsionan la verdad de esta chica.

 
La irritante vida de don Ramón es un corto de mal gusto. Pobre Ramón! Qué vida más dura, dedicándose todo el día a limpiar la casa donde vive, preparando desayunos, comidas, cenas, y continuamente humillado, atacado, burlado, etc., por su esposa e hija.                                                 

                                                     

El corto empieza mal. Cuando el sujeto de la enunciación introduce al protagonista del filme lo presenta como la chacha, con un tono claramente despectivo, reflejando el momento ideológico desde donde parte. Y es que claro, no hay nada menos valorado en el mundo laboral y profesional que ser chacha.

La irritante vida de don Ramón pretende hacer una especie de denuncia ridícula de la vida de un hombre que sufre una situación de sometimiento y sumisión en el hogar, y que finalmente, en un acto de rebeldía se sale. Qué héroe! Ramón es el ejemplo puro de la lucha y la reivindicación de los derechos humanos.

Esta situación, desgraciadamente lo han soportado y soportan muchas mujeres de forma normalizada. No voy a entrar en muchos detalles porque el corto no se lo merece, pero sí me gustaría aclarar ciertos matices que demuestran la insensibilidad, la inconsciencia y la inmadurez a la vez que la perversidad hacia un tema tan serio como el que tenemos delante.

En primer lugar, Don Ramón, a pesar de su situación, sigue manteniendo un gesto elegante: es alto, guapo, bien parecido, lleva una camisa blanca impecable con una corbata de lazo muy glamurosa (de seda roja), delantal tipo Zara Home (de hogar, en inglés), etc. Simula ser una chacha. Una chacha, pero, con clase. Es como si Ramón fuera muy digno. Y es que Ramón es un hombre. Y como categoría hombre no se le ha pensado ni se le permite el gesto cansado, sucio de limpiar, angustiado de ser el eterno cuidador y administrador de la economía de una casa… No. La habilidad está en disfrazarlo de chacha para dejar entrever desde el principio para más tarde evidenciar su esencia: es un hombre. Y a pesar de que vaya performado de ama de casa es un hombre, y como categoría está por encima de esa clase inferior, la de chacha. Y es que la realidad es tan cruda. La casa y las tareas de la casa son el espacio de la mujer por antonomasia. Y siempre se ha visibilizado como un espacio donde no tienen cabida el glamour para lucir la seda, la dignidad, para reivindicar un respeto, ni la visibilidad para reclamar unos derechos básicos.

Además, se utiliza la estrategia narrativa típica y perversa de utilizar los personajes antagónicos femeninos como obstáculo que debe salvar nuestro héroe. Así, ellas, personajes odiosos son presentadas como unas verdaderas petardas: manipuladoras, dominantes, cursis, llamativas, etc. ¡Cualquiera las aguanta!

Se ha querido hacer un cambio de roles hombre-casa mujer-trabajo fuera de casa sin éxito, ya que los estereotipos para cada sexo siguen siendo los mismos. Un ejemplo claro es cuando Mariana le reclama sexo a Ramón. Ramón, macho, se niega. En una situación real de dominio sexista la mujer ha de satisfacer las necesidades sexuales del hombre y no se puede negar. En esta, sin embargo, se ve claramente la posición del hombre por encima de la mujer en negarse a practicar sexo: ella no lo puede obligar (impedimentos físicos y morales). Además, ella se va llorando al sufrir el rechazo, típicamente femenino. Si verdaderamente dominará al hombre lo violaría.

Finalmente decir, que para recalcar más aún la supercategoria de hombre de Ramón, lo presentan como un huevón en su condición primera, para, más tarde, surgir como un verdadero hombre.

Nada que ver con Silencio.

Silencio es un corto sencillamente sensible y auténtico. Dolores, una mujer de más de 50 años decide irse de casa. Hace la maleta y se va. Mediante una conversación telefónica con su marido y un encuentro con su hijo sabremos el porqué de su decisión.

Dolores es una mujer normal, esposa y madre. Pero cuando esta faceta pasa porque los hijos se han hecho grandes y se han ido de casa, y porque una de las cláusulas básicas del contrato matrimonial -las relaciones sexuales y la procreación- ha pasado a un segundo plano, Dolores se encuentra perdida. El papel que le daba significado ya lo ha hecho. Y ahora, echando una ojeada a lo que ha sido su vida, se siente vacía. ¿Por qué?

Me gusta Silencio porque revela de forma muy clara la posición de cada uno de los personajes. Ella es y significa a partir de su marido y de su hijo, y no por sí sola. De nuevo asistimos al conocimiento de una mujer a través de ellos y sus relaciones. Dolores, una vez fuera de casa, llama a su marido para decirle que marcha, que necesita tiempo para pensar.

Y en esta conversación conocemos su posición existencial, social y económica.

Él le dice:

– ¿Eres consciente de lo que estás diciendo? ¿Con qué romances me vienes ahora? ¿Qué tienes que decidir? Tu sitio está aquí conmigo. ¿Qué cojones tienes que decidir? Soy tu marido. Por el amor de dios Dolores, ¿te piensas que puedes pasar una semana por ahí? ¿Y dónde dormirás? ¿Tienes dinero?

A partir del discurso del marido conocemos la Dolores y su condición de esposa: no puede decidir por sí misma, no tiene espacio que no sea el de esposa, es esposa y como tal conlleva una serie de obligaciones contractuales y éticos, no es libre de hacer lo que quiera y no tiene independencia o autonomía económica. Verdaderamente lo tiene muy mal. Pero Dolores es valiente y arriesga. Huye de ese papel al que ha sido asignada.

Otro momento revelador es el encuentro con el hijo. Ahora cara a cara. El hijo siempre ha sido hijo. -Nunca he querido meterme entre vosotros-, le dice. Claro. Es cómodo tener una madre y un padre que cumplen con su tarea y no meterse. Y no arrimarse a ellos desde otro punto de vista. No pensar en el papel que tiene tu madre, sumisa a su rol. Seguramente el padre tiene un trabajo  y una vida paralela a la de padre, y tiene visibilidad pública, pero la madre no, porque está en casa y el interior de la casa es invisible. Por eso se va Dolors, porque no es nada si no es dentro de casa, y ahora, en este momento su papel se va evaporando y cada vez tiene menos valor.

Dolores ha sufrido el silencio porque ha sido silenciada. Y ahora es su turno de palabra y acción.

misterios de la mente.

Las historias que mezclan imágenes de la realidad con imágenes que vienen de los sueños tienen su atractivo en que apenas podemos discernir cuáles pertenecen al mundo de lo real dentro de la historia que está contando, de lo que el personaje está soñando, a efectos nuestros, es decir, como espectadores, las reciben de la misma manera.

El personaje de esta historia cíclica sueña con el futuro, y tiene sueños que vemos en forma de sueños y que veremos, más tarde en forma de realidad. Incluso vemos imágenes reales que previamente hemos visto en su sueño narradas de igual manera, con los mismos planos y la misma realización, es decir, imágenes repetidas, como es el caso del momento en que nuestro protagonista intenta matar al médico.

Pero hay unas imágenes que se salen de la historia y que se repiten en esencia pero no idénticamente narradas, quiero decir, no se repiten, sino que son narradas desde puntos de vista diferentes. El personaje se encuentra en una sala de espera de un hospital y un médico le dice que su mujer ha muerto porque no le han podido extraer el veneno del algún insecto que no conozco, aspe o aspi. Estas imágenes no sabemos, sin embargo, a cuál de los dos mundos pertenecen, me atrevería a decir que pertenecen al mundo de los sus recuerdos, y que son el nexo de unión entre la realidad y el sueño. Creo que son el punto clave para descifrar esta historia. Parece que mientras él espera el diagnóstico de su mujer imagina todo lo que hemos visto antes, realidades y sueños, y que en realidad, está tan impresionado y afectado por el futuro de su mujer que sufre de una perturbación mental que se acerca mucho a la alucinación o delirio. Con lo cual, lo que antes era la realidad, ahora ya no lo es y la única realidad es el momento de la sala de espera, presentada desde varios puntos de vista para desconcertar al espectador y hacerle creer que es un elemento más de todos los elementos surrealistas de la historia. Y es que la narración audiovisual es así de maravillosa. Lo que se nos presentaba como verídico, es irreal, no ha pasado realmente en la historia, sino que es fruto de su imaginación.

Al final de la historia hay un momento donde parece que coinciden realidad y ficción, y es el momento en que el médico le va a dar la noticia que ya sabemos, que su mujer ha muerto por el veneno del insecto, pero, esta vez le dice que su mujer se ha salvado, que han llegado a tiempo de extraerle el veneno de la aspe. Y en ese momento se nos muestra un plano del personaje, plano que estaría dentro de las imágenes que pertenecen a la ficción y que hemos visto ya en el corto, donde reacciona frente a la buena noticia del médico.

Me gusta el corto por la transgresión que hace a la ley de la estructura narrativa o la sucesión de los hechos siguiendo un orden lineal y lógico. De ser la historia de un tío que está hospitalizado porque tiene sueños sobre el futuro y los problemas que le ocasionan, ahora la historia es otra, la de un tío que espera en el hospital el resultado de unas pruebas, y que mientras espera, su imaginación se desborda hasta la irracionalidad.

arroz pegao

Arroz pegao es la historia de un encuentro entre una mujer mayor y un niño de unos ocho años. Los dos coinciden en un momento de su vida en que sienten la pérdida de un ser querido, y los dos, desde el principio se entienden a la perfección, tal vez porque la infancia y la vejez están más cerca de lo que pensamos. Un corto entrañable en que cada uno, desde su propio lenguaje relata su historia, cargadas las dos de sentimiento y memoria. Los recuerdos serán imprescindibles para seguir adelante con su vida. Los dos pasean por el parque y conversan, cada uno a su manera. El niño escucha la historia de la mujer y la mujer entiende los gestos del niño que casi no habla. Una relación perfecta porque está basada en el entendimiento de cada uno y cada uno desde su posición. Finalmente será la mujer la que hará que el niño entre en un grupo de amigos que juegan en el parque, devolviéndole la sonrisa.

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